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¿Qué entendemos por formalización?

La decisión de un empresario de formalizarse no es exactamente como deshojar margaritas, se parece más a la decisión de casarnos, pues en ambos casos lo hacemos con la ilusión de mar para toda la vida y por experiencias previas o ajenas, sabemos que son caminos con tropiezos, altibajos, y también, en muchos casos, con alegrías inmensas.

En una encuesta que realizamos a finales de 2019, encontramos que el 74% no contaba con registro mercantil, el 89% no hace aportes a la compensación familiar y el 80% no paga salud y pensiones, adicionalmente, entre más pequeña es la empresa menos afiliación se tiene a estos rubros; cifras que coinciden con el 75% de informalidad estimada por Planeación Nacional.

En Interactuar nos tomamos con seriedad el entender la formalización. Sabemos que cuando una empresa se formaliza es porque está creciendo; de otra parte, somos determinados de que no todas las microempresas tienen la capacidad real de hacerlo y que incluso, estando en la informalidad, pueden lograr una vida digna con su negocio. Así mismo, estamos convencidos de que la microempresa puede ser una gran generadora de empleo formal para el país.

En este aprender, estamos haciendo grupos focales con nuestros empresarios, para entender sus dolores, miedos y motivaciones respecto a la formalización.

La primera pregunta que hicimos fue ¿qué entienden por informalidad? Los empresarios entienden la diferencia entre informalidad e ilegalidad. Decían que es informal cuando se opera sin los requisitos básicos, como un registro mercantil, un certificado sanitario o que no se cumple con todas las obligaciones laborales; mientras que la ilegalidad se asocia más con el contrabando y la evasión de impuestos. Reconocer zonas grises entre esas dos clasificaciones, como el vendedor «remisionado», no llevar al 100% la contabilidad, no declarar completamente los salarios. También deja claro que su principal dificultad para no ser formales es lo costoso, complejo y la ignorancia del proceso.

En el ecosistema del emprendimiento nos encontramos con distintas miradas. Para las cámaras de comercio, el primer requisito es el registro mercantil; para un fondo de pensiones o una caja de compensación, la formalidad está en el trabajo, y la lista continua, la Dian (la facturación electrónica, nuevo dolor de cabeza), el Invima, los bomberos, etc.

El Gobierno Nacional en el Conpes 3956 entiende la formalidad como un «proceso multidimensional», es decir, que va más allá de la dicotomía de ciertos registros legales. Y, quisiera entender, qué «proceso» hace referencia a la formalización no es un puerto de llegada sino a una ruta que se construye con los empresarios.

Entonces, ¿cuándo se es realmente formal? En Interactuar vemos la formalización como un camino que se va grabando paso a paso, el cual tiene cuatro dimensiones (similar a como vamos a tomar la decisión de casarnos): legal y tributaria, laboral, sectorial y técnica, y finalmente, empresarial. También creemos que tiene un ingrediente fundamental, la MENTALIDAD, vista como el derecho que tiene un empresario a ver y creer como un «gerente» que puede crecer y generar valor; y estamos convencidos de que esa mentalidad podemos desarrollar independientemente del tamaño de la empresa.

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