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Fabio Andres Montoya

4 de noviembre de 2019 ·

Mi esposa tiene una pequeña empresa de alimentos saludables, AMIRA, y está formalizada. Nuestras conversaciones sobre su empresa enriquecen mi trabajo y me permiten entender muchos de los dolores de los empresarios que acompañan desde Interactuar. Por ejemplo, en estos días la acompañante la angustia del pago del IVA. Gran parte de este pago es fruto de las ventas que le hace a su cliente más grande, quien se demora cerca de 120 días en pagarle, por lo tanto, además de las actividades de producción, administración y emisiones en AMIRA, ha estado afanada buscando el dinero para pagar una cuenta que realmente no es de ella. Otra de sus preocupaciones es el Invima que subió las tarifas y quienes además son muy drásticos en algunas reglamentaciones, pero muy laxos en otras. Por ejemplo, unos de los diferenciales de Amira es que no incluye químicos en sus formulaciones, pero tiene competidores que usan preservantes como los sulfitos (derivados del azufre que conservan los alimentos) que son ser usados ​​en pequeñas cantidades no tienen que ser declarados en los ingredientes y los pueden mercadear como «naturales». Y así, la lista de requisitos para emprender es extensa: la salud y seguridad en el trabajo, la UGPP, la legislación laboral, entre otras. En muchas de esas conversaciones, me dice entre dientes que le iría mejor si no estuviera formalizada. la lista de requisitos para emprender es extensa: la salud y seguridad en el trabajo, la UGPP, la legislación laboral, entre otras. En muchas de esas conversaciones, me dice entre dientes que le iría mejor si no estuviera formalizada. la lista de requisitos para emprender es extensa: la salud y seguridad en el trabajo, la UGPP, la legislación laboral, entre otras. En muchas de esas conversaciones, me dice entre dientes que le iría mejor si no estuviera formalizada.

La historia de Amira es la de millas de empresarios que emprenden un negocio con optimismo, ya sea por oportunidad, necesidad o vocación, que acceden a un punto en el que deciden formalizarse para tener mayor posibilidad de acceder a mercados, algunos crecen rápidamente y logran solucionamos los “formalismos” pero otros redujimos a tropezarse y fallecer en el mundo empresarial. También está la historia de millones de empresarios, la microempresa típica, que su nivel de ventas y estructura no le da para pagar los costos fiscales y regulatorios, porque podrían llevar a cabo el cierre de su negocio que es su única oportunidad de ingresos y casi de vida .

Muchas de las instituciones del ecosistema del emprendimiento, estamos convencidas de que en la conversación de la formalización es clave comprender que la empresa micro es un fenómeno económico y social; económico en el sentido de los grandes recursos que se movilizan en la economía y social en el sentido que para muchas personas es su única oportunidad de sustento, haciendo que la empresa micro en muchas ocasiones haga la tarea de contención y desarrollo social, por eso no debemos simplificar el debate a «formalizan y punto». En este contexto, consideramos que la formalización tiene beneficios para impulsar el crecimiento de la microempresa, pero con algunas observaciones. En el mundo microempresarial, la formalización no es simplemente un puerto de llegada, es un proceso que se debe andar paso a paso, afectados acompañando y fortaleciendo al empresario; segundo, en las actuales condiciones regulatorias y fiscales del país la formalización no es viable para todo el mundo; es necesario desarrollar una estrategia de gradualidad y simplificación normativaque reconozca las particularidades de la empresa micro, con costos regulatorios y fiscales proporcionales a su tamaño.

Además, la formalización debe tener etapas. En primer lugar, es clave proporcionar los mecanismos de acceso a la seguridad social de las personas en torno a la empresa, luego pueden venir los demás temas que según el tipo de negocio pueden variar; adicionalmente, otros aspectos de la formalización específicos serán un costo mínimo, como el registro mercantil, los parafiscales, entre otros. Otro aspecto es que los empresarios de la microempresa desconocen y son temibles con estos temas y la formalización para ellos en algunas oportunidades se hace más costoso y no sabemos dónde o con quién asesora durante el proceso y acuden a fuentes paradójicamente informalesque pueden terminar de desorientar en el proceso. Es aquí donde se requiere acuerdos y esfuerzos interinstitucionales para orientar y acompañar este importante paso a quienes realmente le conviene.

Así, creemos que hay un importante grupo de empresarios con los que podemos trabajar los caminos hacia la formalización. Por ejemplo, en Interactuar tenemos programas como el Alístate y el Método Base de Aceleración (MBA) urbanos y rurales, donde acompañamos intensamente al empresario en el desarrollo de su empresa, llevamos registros detallados de indicadores como mejoras en ventas, productividad, empleo. Por ejemplo, los empresarios de los tres niveles del MBA Urbano del 2018 generaron en promedio 1.1 empleos por empresa y mejor aún, se formalizaron en promedio 1.6 empleos por empresa, lo que indica que este grupo “élite” de empresas micro están entendiendo que su crecimiento pasa por la formalización.

En resumen, la formalización hoy en Colombia no es viable para muchas de las empresas micro; pero es el camino que debemos andar para garantizar la permanencia de las microempresas en el tiempo y de esta manera crear las condiciones favorables para avanzar en temas aún más rezagados para este segmento como lo es la productividad y la innovación; Para ello, se requiere acompañamiento y de la implementación de una política pública que facilite ante todos los medios regulatorios y fiscales para que los empresarios como mi esposa puedan decir: la formalización me trae beneficios e impulso mi crecimiento.

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