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Estela de amor, un sabor que deja huella en el alma

Luz Estela Montaño supo transformar el dolor de una pérdida en la fuerza para crear empresa y en la inspiración para honrar la memoria de su esposo con un producto cargado de amor.

El 5 de diciembre de 2013 es una fecha que Luz Estela Montaño guarda en lo más profundo de su corazón. Ese día no solo nació su empresa, también descubrió el poder de creer en sus ideas y en la emoción de hacerlas realidad.

Luz Estela se casó a los 17 años y aprendió a cocinar a punta de libros de recetas. Poco a poco fue desarrollando habilidades culinarias y una sazón particular, sobre todo a la hora de preparar alfajores y bizcochos. Sin embargo, a esta mujer creativa y soñadora le cambió la vida cuando su esposo Carlos falleció de cáncer y ella tuvo que decidir cuál sería su futuro. Pensó en hacerse cargo del negocio familiar, aunque no era su pasión, pero uno de sus hijos le dio el impulso que necesitaba para emprender en algo que realmente la hiciera feliz.

Entonces encontró en la repostería una forma de expresar su esencia y poner a volar la imaginación. Su primera clienta fue una familiar que planeó una reunión con sus amigas de la universidad y quería deleitarlas con unos pasantes deliciosos. Luz Estela aceptó el reto y en solo 45 días desarrolló la marca, el producto y tuvo lista su primera caja de bizcochos para entregarlos el 5 de diciembre de 2013. Así nació Estela de amor, una empresa que es mucho más que una repostería.

“Una estela es una huella continua. Esta marca nace en honor mi esposo, él se fue dejando una estela de amor en todo el que lo conoció, entonces en honor a su huella es que se llama Estela de amor”, recuerda la fundadora. La misión de esta empresaria también está reflejada en su nombre: Luz Estela, una “luz que deja huella” en el alma de su equipo de trabajo y de cada cliente que sale con una caja de bizcochos o alfajores.

El aprendizaje ha sido el ingrediente por excelencia en los casi seis años que lleva Estela de amor en el mercado, y su líder está segura de que cada error ha sido una oportunidad para crecer y tomar mejores decisiones. Así mismo, reconoce que tener aliados que acompañen y orienten es vital para un empresario.

Por eso Luz Estela acudió a nuestra Corporación durante el proceso de formalización de su negocio para asesorarse y acceder a más información sobre el emocionante camino de crear empresa. De la mano de Interactuar hizo todos los trámites requeridos por el INVIMA  para obtener los registros que certifican la calidad de sus productos, y que hoy le permiten seguir convirtiendo el amor en sabor.

En nuestros colaboradores, Luz Estela ha sentido el respaldo que necesita para apostarle a nuevas metas y conseguir mejores resultados para la familia de quince personas que hoy trabaja en su empresa. La meta es seguir desarrollando nuevas recetas, caminar con certeza pero sin prisa, conservando la esencia de un producto que alimenta cuerpo y alma. Luz Estela se reencontró con la felicidad en la cocina, ese espacio que para ella es transformación y creatividad puestas al servicio de los demás. Esta mujer vive a través del amor y está convencida de que “cuando las cosas nacen del alma y tocan el alma, se quedan en ella”.

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